La tarea de los bioquímicos en la actualidad es  la de ubicarnos entre el hallazgo científico básico y la implementación del mismo en términos de salud humana. En conceptos de salud, el laboratorio debe exhibir utilidad a la mayor cantidad de personas que la demanden, condición primaria de equidad. Para cumplir con este objetivo el profesional bioquímico debe estar dotado de un bagaje de conocimientos que exceden al ámbito científico-técnico. Debe conocer como planificar y organizar un laboratorio, como seleccionar o formar personal, realizar estudios de costos, elegir sistemas informáticos y equipamiento acorde a la infraestructura planificada, conocer elementos de higiene y seguridad en el trabajo. Debe tener claro cuál es el marco legal en el que puede desarrollar su profesión, así como las condiciones necesarias para la acreditación de un laboratorio. Por último, adquirir estrategias para que su trabajo pueda ofrecerse ventajosamente en el mercado.  Estamos transitando sin duda un camino hacia un nuevo horizonte en las ciencias médicas, desde el punto de vista de los aportes de la bioquímica. Es por eso que, la ausencia de contenidos curriculares que doten al profesional bioquímico de elementos para conducirse en un laboratorio clínico así como la gestión del mismo, deben ser proporcionados como una herramienta formativa y de capacitación para asegurar una exitosa inserción futura en el mercado laboral.