Un equipo de investigadores rosarinos obtuvo fondos nacionales por casi 5 millones de pesos para desarrollar un kit de diagnóstico de diarreas infantiles que promete tener gran impacto en la salud pública regional. La directora del proyecto de desarrollo, Claudia Balagué, sostuvo que el avance permitirá detectar en apenas 4 horas los agentes patógenos bacterianos que causan ese síntoma —cuando un cultivo tradicional lleva hasta cuator días— y de ese modo prevenir complicaciones severas, como el síndrome urémico hemolítico (“un capítulo especial que suele terminar en diálisis o en transplantes renales”, recordó) y hasta la muerte.
En tanto, para la vicedirectora del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, Velia Peralta, se trata de un “avance interesantísimo” en el tratamiento de la diarrea infantil, a nivel mundial causante del 16 por ciento de los casos de mortalidad entre menores de 5 años.
El proyecto fue desarrollado por un consorcio público-privado del que participan el Area de Bacteriología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el laboratorio de producción GT Lab, que dirige Luis Lorenzo, junto a la Secretaría de Salud Pública municipal y el Ministerio de Salud de la provincia.
La iniciativa mereció un reconocimiento inédito para la investigación en Rosario: resultó ganadora de la convocatoria del Fondo de Innovación Tecnológica Sectorial de Salud, que otorga la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.
El monto, de 4,8 millones de pesos, permitirá financiar el cien por ciento del proyecto, adelantó Balagué.
EFECTIVIDAD
La consecuencia más directa de que se abrevien tanto los tiempos de detección de los agentes patógenos que pueden causan la diarrea infantil (el kit registra cinco bacterias en pocas horas) es que, “cuanto antes se identifiquen, más chances habrá de evitar complicaciones, internaciones o secuelas”, explicó Balagué.
De hecho, para la vice del Vilela se trata de un avance clave para la pediatría, ya que permitirá a los médicos permanecer “expectantes” (mientras se garantiza la hidratación del niño) hasta poder determinar si el síntoma se debe a un virus, una bacteria, parásitos o incluso una intoxicación.
“Y, de ese modo, no apresurarse a prescribir antibióticos, que suelen ser aún más desequilibrantes para la flora intestinal de los chicos”, recordó la profesional.
A FAVOR
Otra de las ventajas del kit de diagnóstico desarrollado en Rosario, según advirtió Balagué, es que podrá ser utilizado por cualquier laboratorio —incluso los de menor complejidad— y en cualquier zona.
“Bastará con que haya un bioquímico en cualquier centro de salud”, graficó la directora del proyecto.
Ese solo aspecto le imprime al desarrollo un fuerte carácter social, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la diarrea como la causa de mortalidad infantil más evitable, frecuentemente ligada a la falta o deficiencia de los servicios sanitarios, como las cloacas y el agua potable.
FLAGELO
Evaluadores extranjeros del proyecto (de la OPS y la Agencia Uruguaya) definieron al producto diseñado en Rosario como una “respuesta a una necesidad sanitaria de alto alcance” que beneficiará a niños de países latinoamericanos, donde las diarreas infantiles siguen siendo un flagelo.
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